Ya casi 3 meses en Chile, cuando te dicen que la vida es una montaña rusa, no saben cuanta razón tienen.
A penas llegue la vida comenzó a cambiar, ósea, aun más todavía. Mi casa era mi casa, sin embargo no estaban las mismas personas que deje, yo no era la misma. mi pieza no la sentía como mía. Es verdad cuando dicen que las personas siguen avanzando, uno se va y claro todo sigue su curso. Es difícil explicar el volver a tu hogar después de haber tenido muchos, después de hacer y deshacer la maleta tantas veces, después de cambiar la forma de ver la vida, de ver el mundo. Todo se siente extraño. Más aun cuando las noticias no son buenas.
Es complicado explicar todo lo que paso el 17 de mayo, solo basta con decir que fue un terremoto de 7.0 que luego de dos semanas vino su replica que alcanzo los 8.0. No queda mucho después de eso, solo ruinas, incertidumbres, confusión, desilusión, angustia, miedo, pena y melancolía.
Sin embargo, la vida una vez me sorprende y me dio la fuerza o me hizo darme cuenta que dentro de mi había una fuerza incalculable que me permitió salir de las ruinas, limpiar todo y comenzar a reconstruir, algo nuevo, una mujer nueva, una mujer más valiente.
Siempre es difícil comenzar de cero, pero tiene un lado positivo, el crear algo completamente nuevo, completamente a nuestra medida, se puede usar la creatividad como se antoje y simplemente dejar volar las ideas.
Hoy 3 meses después de todo el terremoto, rescato más cosas positivas que negativas, personas nuevas, personas conocidas que me reencontré y reconocí, personas que se fueron pero que dejaron una linda enseñanza, personas que están pero que desde las sombras aportan y las personas que llegaran. El crecimiento personal sigue siendo increíble y no me cabe la menor duda que seguirá siendo así hasta el día que mi energía vuelva de donde vino.
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